Posteado por: lpadillakeen | 13 febrero, 2016

CUARESMA

SIGUEME

 Libro de Isaías 58,9b-14.
Así habla el Señor:
Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna;
si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía.
El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan.
Reconstruirás las ruinas antiguas, restaurarás los cimientos seculares, y te llamarán “Reparador de brechas”, “Restaurador de moradas en ruinas”.

Evangelio según San Lucas 5,27-32.
Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”.
El, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos.
Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: “¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?”.
Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”.

Comentario:
Isaías le habla directamente a nuestra conciencia… es por eso que la iglesia en toda su sabiduría en la época de cuaresma nos llama a tres cosas:
‘Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna’: A la penitencia por nuestros pecados, lo cual nos lleva a la conversión, pues para llegar a la penitencia, debemos reconocer el pecado, arrepentirnos y decidir no volverlo hacer.
• Al ayuno y a la abstinencia, actos que, aunque parezcan insignificantes en el momento, son difíciles de poner en acción, ya que requieren un estado de mente claro y añadir la intensión por la cual lo estamos haciendo. La abstinencia podemos aplicarla no solo al no comer carne, si no, al abstenernos de lo que nos hace pecar; a lo que estamos enviciados, etc.: el gesto amenazador y la palabra maligna.
• Dar limosna, no como tenemos en mente hacerlo, solo lo que tenemos en el bolsillo, pero dar de lo que duele, más allá de lo que creemos poder dar. Es ayudar al vecino, es practicar ser bueno con el necesitado. Es buscar al necesitado.
El Señor Jesús con toda su misericordia, nos conoce, y aun así nos llama a seguirlo. Porque ÉL sabe que necesitamos conversión para que volvamos a ÉL que es nuestra salvación.

Posteado por: lpadillakeen | 15 octubre, 2010

COMPARTIENDO LA BUENA NUEVA

Carta a los Efesios 1: 11-14

En Cristo fuimos elegidos nosotros: Aquel que dispone de todas las cosas y las somete a su voluntad, decidió que fuéramos pueblo suyo, y lleváramos la espera del Mesías, con el fin de que sea alabada su Gloria. También ustedes, al escuchar la Palabra de la Verdad, el Evangelio que los salva, creyeron en él, quedando sellados con el Espíritu Santo prometido, que es el anticipo de nuestra herencia. Por él va liberando al pueblo que hizo suyo, para que al fin sea alabada su Gloria.

Algunas veces aunque con fé y devoción le entregamos todo a Jesús, lo ponemos en sus manos en unión con su madre la Virgen María, y de verdad confiamos en Él, creo que es nuestra naturaleza humana que nos hace dudar, y continuamos creyendo, pero continuamos dudando. 

Leí la lectura de hoy en Ingles primero y me impactó, así que les voy a poner la traducción aquí, ya que dice lo mismo que arriba pero con diferentes palabras “destinados de acuerdo con el propósito de aquel que realiza todo conforme a la intención de su voluntad”.

O sea que Él es el que realiza todo, conforme a su voluntad y eso es nuestro destino.  Oramos pidiendo lo que nosotros queremos, nuestro Padre Celestial ya sabe lo que necesitamos, pero como hijos lo pedimos y Él con su infinito amor nos concede la petición de acuerdo a SU propósito no el nuestro.

¡Que linda manera de orar! ¿No les parece?  Ahí nos está apuntando claramente San Pablo la manera de cómo hablarle a nuestro Dios, a Jesús, y de cómo esperar su voluntad, pues él lo hace todo, pero en su propio momento.

Ahora lo que tenemos que aprender no solo es a orar de esa manera, pero a esperar, que sinceramente es lo más difícil, pues pedir no lo es, ya lo hemos aprendido desde pequeños, pero el esperar es un don de Dios, tenemos que calmarnos, llenarnos de paciencia y esperar a que Él decida lo que es bueno para nosotros, pues bien sabemos que no siempre lo que pedimos es lo mejor para nosotros, y es tiempo después cuando vemos la realidad y la sabiduría de la decisión tomada por Dios de no darnos lo que pedíamos.

Tengo más de dos años esperando una decisión, que llegó hoy, siempre creyendo en que Dios me daría lo que necesito, pero no les miento que hay momentos de duda en el proceso, pues es difícil siendo humano no dudar, yo le pido a mi Dios que me de sabiduría y entereza para no dudar más de Él y le doy gracias por haberme concedido la petición, pero más que todo le doy gracias por lo que me enseñó, pues sin todos estos días de espera no hubiese entendido, ni valorado su decisión.

Oración: Padre, yo confió en Tí, pongo mi vida en tus manos, Tu eres mi guía, mi anhelo, mi única ilusión.

Promesa: También ustedes, al escuchar la Palabra de la Verdad, el Evangelio que los salva, creyeron en él, quedando sellados con el Espíritu Santo prometido.  Ef 1: 13-14

Posteado por: lpadillakeen | 13 octubre, 2010

COMPARTIENDO LA BUENA NUEVA

Evangelio según San Lucas 11,42-46.

Pero ¡ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!”. Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: “Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros”. Él le respondió: “¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!

Los israelitas pagaban un impuesto del 10% sobre toda su siembra, suponiéndo que ese era su negocio y desde luego que sembraban bastante.  Pero aquellos que sembraban algo en el patio de su casa no tenían que pagarlo, pero por acatar la ley infinitamente ellos también pagaban el impuesto de la menta, etc.; pagando este impuesto de la siembra del patio de su casa pagaban más de lo debido, o sea, hacían algo extraordinario para estar seguros que cumplían la ley, ahí es donde Jesús les dice ‘!Ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios!’.

Bueno comparemos esto a lo que nosotros hacemos, quizás también si estás leyendo esto es que quieres hacer obras extraordinarias para cumplir la ley de Dios e ir mas allá del mínimo requerido. Es así que Jesús nos enseña que debemos ir mas allá de lo requerido, atendemos Misa más de una vez a la semana, leemos la Biblia, rezamos el rosario, todo esto es maravilloso, pero no debemos nunca olvidar la razón fundamental de los actos espirituales de “justicia y amor a Dios”.  No es solo el ir a Misa y rezar, es hacer actos de caridad, para con los demás comenzando con nuestra familia.

Ser caritativos en nuestra manera de hablar y de actuar, ayudar al necesitado, comenzando por nuestras familias, pero nunca olvidando a los pobres.  Es hacer actos de caridad, por ejemplo, hacer una compra en el mercado y llevársela a alguien que la necesite, ¡ay, pero eso significa que ya hemos estado entre ellos y conocemos sus necesidades!  Visitar los hospitales, dar una palabra de aliento a las familias de los enfermos, saber sus necesidades, y tratar de ayudarlos.  Pues es así que obedecemos y cuidamos la justicia y el amor de Dios.

Nunca debemos perder la razón por la cual estamos aquí, esto es solo la preparación para la vida eterna en compañía de Jesús, sí debemos usar los dones que Dios nos dió para vivir una vida cómoda, honorable y sana, pero sin descuidar al prójimo, atendiendo el deber que tenemos con Dios de amarlo a Él sobre todas las cosas, ya que Él nos da la vida, y llegamos aquí sin nada y a Él le entregamos lo que hicimos con esa vida … y nos vamos sin nada, para comenzar la vida eterna.

O sea que si hemos acumulado muchas casas, muchos muebles, hemos visto todo el mundo, pero no le hemos puesto atención al pobre, al inmigrante, al desplazado… si no hemos sido caritativos con nuestros hermanos en Cristo, con nuestra familia… ¿Qué le vamos a entregar a Dios?

Oración: Señor, hoy te entrego todo lo que soy y todo lo que tengo, sin Tí nada tiene valor, nada tiene sentido, nunca dejes que tu Espíritu Santo me abandone pues sin Él como mi guía perdería el rumbo en mi camino hacia Ti.  Concédeme el don de ser caritativo hacia todos mis hermanos en Cristo Jesús. Gracias te doy por la abundancia de dones que me has dado y por las oportunidades de compartirlos. Amén

Promesa: “si ahora vivimos según el espíritu, dejémonos guiar por el Espíritu” Gal 5: 25

Posteado por: lpadillakeen | 5 octubre, 2010

COMPARTIENDO LA BUENA NUEVA

Carta II de San Pablo a los Corintios 5,17-21.

El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.  Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación.  Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación.  Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios.  A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.

¿No les ha pasado eso a ustedes alguna vez?  Se encuentran con alguien que no han visto en algún tiempo y esa persona ha cambiado…pero no pueden en realidad decir cómo ha cambiado, pero saben que está diferente.  ¡Ja! Y además no nos atrevemos a pensar que quizás es porque está viviendo una vida en Cristo y es una nueva criatura.  Eso es lo que sucede cuando una verdadera conversión ha ocurrido en nosotros.

Pero hablemos de conversión: significa cambio, un cambio de una cosa a otra, transformación, alteración, o sea, que hemos marcado un punto en nuestras vidas en lo que podemos decir, ‘yo he cambiado, me he transformado’.  Aunque no es tan obvio, especialmente para la persona a la cual le está pasando, ya que, el cambio es sutil, despacio y no lo percibimos hasta que un día nos damos cuenta de que estamos actuando diferente, tomando decisiones basadas en otras alternativas, que ya la ley que nos regía ayer, no es la misma de hoy; que hoy en día nos guía Jesús, que tomamos decisiones basadas en su Palabra, no basadas en lo que el mundo nos dice y demanda.

Si todo esto nos lleva entonces a “ser embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro”, cuando tomando buenas decisiones y dando buen ejemplo llamamos la atención, ¿no es esto maravilloso?  Estamos evangelizando, o sea que somos “sembradores de su semilla” y dispersadores de su Buena Nueva.

Así que si estás leyendo esto y estas temeroso de entregarte a una conversión, si Dios te está llamando, está tocando tu puerta…ábresela, contéstale, no temas, que es un camino lindo, lleno de gratitud, de altos y bajos como cualquier otro camino, pero con una certeza de que Él no te abandona y que siempre te ayuda.

Hoy oramos por todos aquellos que no han sentido la profunda conversión que requiere el conocer a Cristo Jesús, te pedimos Dios Padre que continúes tocando su puerta, llamándolos, insistiendo, y que les des la oportunidad de contestar tu llamado.

Posteado por: lpadillakeen | 30 septiembre, 2010

COMPARTIENDO LA BUENA NUEVA

Evangelio según San Lucas 10,1-12.
Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’. Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: ‘¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca’. Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

Mucho tiempo ha pasado desde mi último escrito, pero Dios siempre está con nosotros y nos guía, hoy me sentí que tenía que hablar algo acerca de este evangelio, basado en algo que hablé con una amiga. Ya saben lo que es Facebook, para unos una vía de evangelización, para otros… no tanto, pero hablemos de mi amiga, ella siempre está poniendo escrito inspiracionales y de la Biblia allí, para que los jóvenes tenga algo bueno durante el día en que pensar (les digo que yo también lo hago), la semana pasada el amigo de uno de sus hijos hizo un comentario algo como ‘si yo quisiera leer de la Biblia y oír de ella iría a la iglesia, ya que ese es el sitio para eso’, imagínense, ella estaba furiosa, dolida y por supuesto que le contestó de esa manera. Luego de pasar unos días estamos hablando y ella me lo comenta, en ese momento solo pude pensar en lo que Jesús nos dice hoy “Yo los envío como ovejas en medio de lobos.”
Para mí, y así se lo dije, ella tocó una cuerda que estaba ya prensada y le dió en el sitio debido, ya que si no, esa persona no hubiese reaccionado de esa manera, así que la Palabra de Dios hizo el trabajo que ella quería que hiciera, pero nada es automático, ni rápido, solo tenemos que esperar y perseverar para que haga efecto, esa persona continuará leyendo lo que ella escribe en Facebook pues le tocó el alma, la conciencia, algo que no quería que nadie le tocara, y es por eso que nunca debemos dejar de hacer lo que Jesús nos pide, y es que evangelicemos, que propaguemos sus Buenas Nuevas, y que permanezcamos en esas casas, comiendo y bebiendo de lo que haya y diciéndole a la gente “El Reino de Dios está cerca de ustedes”. Digámoslo sin cesar, sin pensarlo dos veces.

En nuestras familias y nuestras amistades, calamos más de lo que creemos, solo por compartir con ellos, no siendo los ‘intocables’, tenemos que comer y beber lo que hay para así ser parte de ellos y poder ser escuchados. Muy pocas personas van directamente a los ‘intocables’, primero son inspirados por aquellos que conocen y que ven algo en ellos que quieren obtener para sí mismos, y mis amigos, eso es ¡la paz que Dios nos da para poder seguir adelante!

Posteado por: lpadillakeen | 10 junio, 2010

COMPARTIENDO LA BUENA NUEVA

Evangelio según San Mateo 5,20-26.

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

Mi oración favorita ‘el Padre Nuestro’, para mí lo es todo, ya que le pido al Señor que me perdone como yo he perdonado.  Es algo muy grande lo que pedimos, pues ciertamente cada vez que le hacemos esa petición a Dios nuestro Padre, estamos diciéndole que nosotros hemos perdonado y que Él lo haga de la ‘misma manera’.

Primero, Dios Padre conoce todo lo que tenemos en nuestra alma, sabe si de verdad hemos perdonado o llevamos ese rencor adentro.  Segundo, ¿nos damos cuenta de las consecuencias de pedir de esta manera?

Jesús en sus palabras de hoy es muy especifico y claro, “todo el que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal,… y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego”.  Son palabras fuertes para algo que hacemos con tanta ligereza y sin cuidado alguno. 

Mi tío y padrino que era sacerdote una vez al oírme, mientras yo hablaba con una tía y le decía lo disgustada que estaba con mi esposo por algo muy grave que él estaba haciendo contra mí, y yo dije ‘¡me provoca estrangularlo, matarlo!, y fue la única vez que él se disgustó mucho conmigo y me dijo que ese comportamiento mío y esas palabras nunca deben haber salido de mi boca, que diera el otro cachete, que perdonara de inmediato, y que me arrepintiera de mis pensamiento, palabras y acciones.  Una lección aprendida y que he llevado delante el resto de mi vida.  Somos muy aptos a reaccionar ‘mal’, la sociedad así nos enseña, pero tenemos que re-entrenarnos a reaccionar de lo contrario, pensar antes de actuar, no dejar que la ira nos guie, y perdonar siempre, aunque duro, el perdonar es necesario para nuestro bienestar.

Perdonamos y debemos perdonar aunque lo hagamos egoístamente, pues pensándolo bien es para nuestro beneficio no el de la otra persona, ya que en muchos casos la persona ni se entera que la hemos perdonado, ni es necesario que se entere, es algo que nos debe salir del corazón y que Dios vea que el perdón es genuino y así cuando le pidamos que nos perdone como hemos perdonado, Él sepa que nuestro perdón al prójimo ha sido verdadero.

Hay ocasiones en que tenemos que tomar tiempo para perdonar ya que la injuria o la acción de la otra persona contra nosotros es muy grande, por ejemplo, el que alguien mate a uno de nuestros hijos, conozco a alguien que está pasando por esto en este momento, y para ellos es imposible ver, ni creer que algún día puedan perdonar a la persona que cometió este acto contra su hijo, pero…hasta ellos con todo ese dolor, tienen que y deben perdonar.

San José, tú que junto a la Virgen y Jesús formaron la más Sagrada Familia, intercede por nosotros para que nuestros corazones rechacen la ira y el odio y acojan el perdón y el amor al prójimo.

Posteado por: lpadillakeen | 7 junio, 2010

COMPARTIENDO LA BUENA NUEVA

Evangelio según San Mateo 5,1-12.

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

“Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.”

Que apropiado, subió a la montaña como Moisés cuando recibió las 10 leyes de Dios, Jesús, Dios mismo, nos da ocho bienaventuranzas, que son positivas, ya que los 10 Mandamientos son todos negativos, ya que nos dicen lo que no tenemos que hacer, así pues Jesús nos da algo positivo que hacer para llegar a la vida eterna.

Pero fíjense bien que nada de lo que el nombra es corporal, todo espiritual:

Hay que tener alma de pobres, aunque tengamos riquezas materiales, no debemos dejar que esto nos cubra la visión interna que debe estar fija en Jesús y no en posesiones. 

Tenemos que ser pacientes, hay Dios mío, cuantos pecamos por no ser pacientes, hoy en día es más fácil insultar al del carro del frente o de atrás por estar muy cerca, por no ir tan rápido como queremos, etc., que tener paciencia con el prójimo, ya que vamos a llegar al sitio a la misma hora si peleamos con otros o no, usemos este tiempo para meditar, orar, y así podemos seguir los pasos de Jesús.

Cuando algo nos aflige, parece que estamos más cerca a Dios, rezamos más, hablamos con Dios mucho mas, ¿Por qué no continuar esto sin estar afligidos?  No debemos olvidar lo que sentimos en esos momentos más bien debemos guardar este sentimiento como algo especial que nos recuerda el momento cuando nos sentíamos tan cerca a Dios, no perdamos la oportunidad de continuar sintiéndonos cerca a Él.

De alguna manera, algo que sucede nos va a impactar, pues es cuando sabemos la realidad de lo que creemos y sentimos, por ejemplo, cuando oímos que alguien está pensando abortar, y te llega a lo más profundo de tu corazón y tu estomago, y te llama a hacer algo, HAZLO, pues es Dios el que te habla, ya sea que hables con la persona, o que le facilites el hablar con alguien que tenga experiencia en eso, así seguimos los pasos de Jesús.

Felices los misericordiosos, esa palabra es muy profunda y ‘grande’, es difícil el llegar a ser misericordioso.  El diccionario nos dice que misericordia es una virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los trabajos y miserias ajenos y a tratar de aliviarlos.  Por ahí hemos pasado, nos conseguimos con alguien necesitado, tenemos la opción de ayudar o dejar pasar, ¿Cuál escogemos?  Jesús es misericordioso pues se compadeció de nosotros y murió para que nuestros pecados fueran perdonados…

Tener el corazón puro… las actividades y sentimientos diarios nos hacen difícil el tener un corazón puro, pero… Dios nos prometió que a través de Jesús, su Hijo, nos concedería lo que pidamos…

Trabajar por la paz, en nuestras familias, en nuestro hogar, en nuestra iglesia, en nuestra ciudad, etc., podemos poner nuestro granito de arena en conseguir paz e inclusive conseguirla en nuestros corazones.

No se toma mucho esfuerzo ni tiempo el conseguir ser perseguido al trabajar por la iglesia, por Jesús, es algo que va mano a mano, te ridiculizan, te calumnian y te insultan… ¡pero todo es por Su gloria!

Estos son unos pocos ejemplos de lo que esto significa, solo un comienzo en la interpretación de las bienaventuranzas, ya que ellas en realidad son nuestras guías de todos los días, nos ayudan a comportarnos mejor, a vivir mejor y a ser mejores personas…teniendo en cuenta que Jesús nos dice que siguiéndolas tendremos una gran recompensa en el cielo

Jesús, ayúdanos a ser misericordiosos como lo eres tú, llena nuestro corazón de amor y piedad hacia el prójimo, danos paciencia, cambia nuestras almas, llénalas de Ti y así podremos ser felices y tener nuestra gran recompensa en el cielo.

Posteado por: lpadillakeen | 3 junio, 2010

COMPARTIENDO LA BUENA NUEVA

Evangelio según San Marcos 12: 28-34.

Entonces se adelantó un maestro de la Ley. Había escuchado la discusión, y se quedaba admirado de cómo Jesús les había contestado. Entonces le preguntó: « ¿Qué mandamiento es el primero de todos?»

Jesús le contestó: «El primer mandamiento es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es un único Señor.  Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas.  Y después viene este otro: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento más importante que éstos.»  El maestro de la Ley le contestó: «Has hablado muy bien, Maestro; tienes razón cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todas las víctimas y sacrificios.» Jesús vio que ésta era respuesta sabia y le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y después de esto, nadie más se atrevió a hacerle nuevas preguntas.

Perfecto el evangelio de hoy para lo que está pasando con los ‘indocumentados’ en este país.  Jesús nos dio dos mandamientos, querer a Dios y querernos los unos a los otros.  ¿Es esto tan difícil?  ¡NO!

Amar al Señor tu Dios:

  • Con todo tu corazón y con toda tu alma: no podemos querer a más nadie más que de lo que lo queremos a Él, y tampoco podemos querer a ‘cosas materiales y posesiones’ más de lo que lo queremos a Él.  En otras palabras, todo nuestro ser mental y corporal debe amar a Dios con todo lo que es.
  • Con toda tu inteligencia: en otras palabras cuando razonamos y calibramos todo lo nuestro, ¿tenemos algo o alguien que amamos más que a Dios?  No podemos tener otros dioses, ni a Buda, ni a Mohamed, ni podemos creer en karma, o en leer las manos, amar y creer solo en nuestro DIOS, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, nuestro único y verdadero Dios.
  • Con todas tus fuerzas: debemos sentir este amor profundamente, tanto que no hay lugar para otro.

 

Entonces cuando ya tenemos nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestro corazón, nuestra inteligencia llenos de este amor por Dios, no hay otra alternativa que querer al prójimo como a ti mismo.

Es así que podemos entonces ver por nuestros hermanos necesitados, por los que tienen hambre, por los que necesitan ropa, por los que necesitan casa, por los indocumentados, por los enfermos, por nuestro prójimo, sin discriminación de ninguna clase, raza o color.

¿Cuál es mi ‘grado’ de amor a Dios y amor al prójimo?  Examinemos nuestras conciencias y hagamos limpieza en nuestros corazones, nuestras almas e inteligencias, y pongamos todas nuestras fuerzas en el amor a Dios y al prójimo.

Padre Celestial, ayúdame a amarte con todas mis fuerzas, a repudiar todo lo que pueda separarme de Ti, a buscar la manera como amar a todo mi ‘prójimo’, no importa si me han hecho mal, si me han hablado mal, si me han repudiado, ayúdame a perdonar y a amar como solo Tu me amas a mí.  Te pido esto a través de tu Hijo Jesús. Amén.

Posteado por: lpadillakeen | 2 junio, 2010

COMPARTIENDO LA BUENA NUEVA

Evangelio según San Marcos 12,18-27.

Se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso: “Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: ‘Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda’. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero; y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?”. Jesús les dijo: “¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios? Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? El no es un Dios de muertos, sino de vivientes. “Ustedes están en un grave error”.

Recuerdo tan claramente cuando supe lo que es ‘la comunión de los santos’, es una de las cosas más bellas que tenemos los católicos, creemos en que no morimos, sino que nacemos a la vida eterna y ahí vivimos en comunión con la Santísima Trinidad y todos los santos que han nacido a la vida eterna antes de nosotros.  Es por eso que esperamos ver a nuestros padres, tíos, abuelos, hermanos y hermanas que ya nos están esperando para recibirnos con los brazos abiertos y ayudarnos en el camino hacia Jesús.

Entonces, ellos están allá, ellos interceden por nosotros.  Hoy me pide una amiga, reza por mi hijo que está tomando mucho, eso es pedir para que yo ore e interceda delante de Dios por su hijo, imagínense entonces, si yo una pecadora aquí en la tierra, puede orar e interceder para el beneficio de otro, ¡como no van a poder todos aquellos que ya han nacido a la vida eterna!

Jesús nos dice hoy que seremos como ángeles en cielo…una bella imagen que debemos tener siempre presente.

Hoy con toda mi alma, le pido a todos los santos en unión a la Santísima Virgen María, que intercedan por nosotros los pecadores, para que veamos la luz que nos conduce a Jesús.

Posteado por: lpadillakeen | 1 junio, 2010

COMPARTIENDO LA BUENA NUEVA

Epístola II Carta de San Pedro 3,12-15.17-18.

¡Esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia. Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche. Tengan en cuenta que la paciencia del Señor es para nuestra salvación, como les ha escrito nuestro hermano Pablo, conforme a la sabiduría que le ha sido dada, Hermanos míos, ustedes están prevenidos. Manténganse en guardia, no sea que, arrastrados por el extravío de los que hacen el mal, pierdan su firmeza. Crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria, ahora y en la eternidad!

Salmo 90,2.3-4.10.14.16.

Antes que fueran engendradas las montañas, antes que nacieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre, tú eres Dios. Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”. Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. Nuestra vida dura apenas setenta años, y ochenta, si tenemos más vigor: en su mayor parte son fatiga y miseria, porque pasan pronto, y nosotros nos vamos. Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que tu obra se manifieste a tus servidores, y que tu esplendor esté sobre tus hijos.

Hoy estas escrituras nos hablan directamente, “esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia”, pero no seamos tontos esperando que la justicia se va a dar aquí en la tierra, es cuando pasemos a la otra vida, al nuevo cielo y la nueva tierra que encontraremos la justicia, por eso nos dice San Pedro “procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche.”  Que mandato tan difícil es este, vivir sin mancha y sin reproche, casi que inalcanzable, pero tenemos toda una vida para recibir su amor, para ‘procurar’ vivir bien, de acuerdo a lo que el Señor espera de nosotros, y nadie tiene que decirnos lo que es, pues cuando estamos haciendo algo que sabemos lo disgusta, de inmediato reconocemos que no hemos debido hacer o decir las palabras que ya salieron de nuestros labios.

El Salmo hoy nos habla de vivir setenta y ochenta años, todos vamos en camino desde el momento en que nacemos, pero no todos llegamos a esos años, unos más, unos menos, pero lo que importa es ¿Cómo hemos vivido?  San Pedro hoy nos dice “Manténganse en guardia, no sea que, arrastrados por el extravío de los que hacen el mal, pierdan su firmeza.”  O sea, si arrastrados por la ira decimos algo que hiere a otro, tengamos la razón o no, hemos perdido la firmeza, si arrastrados por celos herimos a otro, ya sea verbal o físicamente, hemos perdido la firmeza, si pensamos herir de cualquier manera a otro y gozamos estos pensamientos, hemos perdido la firmeza. 

Nunca pensemos que si lo hacemos ‘una vez’ no va a pasar nada; al perder la firmeza, perdemos la gracia, y eso significa que estamos separados de Dios, y que hacemos si Él dice: “Vuelvan, seres humanos” ya que parte de las Sagradas Escrituras son los Salmos y el Salmo de hoy nos dice: “Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos” y no sabemos en qué momento recibiremos Su llamada.

Desprendámonos de las posesiones, de la ira, de los celos, de todo lo que en nuestras mentes sabemos nos separa de Él y entonces estaremos procurando vivir bien.

Hoy nos encomendamos a aquellos que por la gracia de Dios están ya en su compañía, todos nuestros familiares y amigos que han visto ya el nuevo cielo, para que en compañía de nuestra Madre la Virgen María, intercedan por nosotros ante Cristo Jesús y nos guíen nuestras vidas, nuestros deseos, nuestras ambiciones, nuestros sentimientos, para que estén siempre dirigidos a procurar vivir bien, para así estar preparados para Su llamada “Vuelvan, seres humanos”.

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