¡Despertemos y vivamos como cristianos!

Ya definimos que nuestra meta es prepararnos para verle la cara a Dios… ¿Cuándo? No sabemos….

Todo lo que hacemos mientras vivimos claro que tiene sentido, pues es para la gloria de Dios, que nos dió inteligencia y dones para sobrevivir y compartir con nuestra familia y el resto de la humanidad.

¿No crees que Dios se alegra cuando nos ve compartiendo lo que tenemos con otros?

  • ¿Eres un organizador de eventos?  ¿Haz organizado algo para tu parroquia o tu diócesis?
  • ¿Eres músico? ¿Cantas, tocas o diriges en un grupo para tu parroquia?
  • ¿Eres un decorador, artista, pintor? ¿Decoras tu parroquia?
  • ¿Tienes un negocio?  ¿Compartes tus frutos con tu parroquia?
  • ¿Te gusta cocer? ¿Contribuyes con algo para el altar o para la liturgia en general?

Ya tienen una idea de lo que es compartir nuestros dones e inteligencia.  Ser cristiano, creer en Dios, no es solo levantarse los domingos e ir a Misa, es participar y compartir lo que Dios te ha dado con los demás.  No se mide en cantidad de dinero, ni en horas, pero si se mide la energía con que das, participas y te incluyes en la participación de las liturgias del año.

No les parece que si escogemos una parroquia a la cual siempre vamos, pues es la más cercana a nuestro hogar, escogemos una hora en particular que es más apropiada para nuestra familia ir, y dedicamos por lo menos una hora a la semana para ayudar a decorar, a cantar, a participar en esa Misa, vamos a sentirnos como en ‘casa’, pues esa es la idea de la Misa, ya que es una invitación a la cena más importante a la cual nos puedan invitar, y es nuestra casa a la misma vez, ya que somos miembros del Cuerpo de Cristo, y siempre arreglamos, limpiamos y decoramos cuando vamos a recibir a un grupo de invitados en nuestro hogar.  ¿Por qué no entonces compartir?  Escoge hoy mismo tu ‘ministerio’: hoy voy y hablo con el párroco y me ofrezco a ___________ y también voy a invitar a mi hermano, hermana, o un miembro de mi familia a que haga lo mismo.

Todos estos detalles nos hacen sentir parte de la comunidad y hacen que la comunidad crezca no solo en número pero en fervor y en amor a Dios.  Todo esto nos lleva a una unidad en común, somos miembros de una parroquia, de una diócesis y de esta unidad en la comunidad se derivan muchas acciones buenas, tales como mas unidad en las familias, ayuda social, clases de biblia, catecismo y mucho más.

Nuestros hijos aprenden del ejemplo que les damos con nuestras acciones, si todos estamos en unidad en un ambiente parroquial, con familias que piensan igual que nosotros, que están aprendiendo lo mismo, nuestros hijos van a convivir con familias iguales a ellos y a formar una comunidad con una visión católica y cristiana, para un futuro mejor.

Jesús, escucha y guía nuestros pasos, para que consigamos la vía que nos lleve a ti, compartiendo nuestros dones, y nuestras riquezas cuales ellas sean, para el beneficio de tu iglesia y de tu comunidad.

 

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