Posteado por: lpadillakeen | 23 febrero, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Evangelio según San Mateo 6,7-15.
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

Hoy recuerdo un día muy especial, cuando me di cuenta de la belleza de la oración que Jesús nos regaló, en la cual tenemos todo lo que necesitamos decirle. 

La oración que ese día me llamó más la atención fue “Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido”.  ¡Que momento! Yo, pecadora y no merecedora de su amor y de su misericordia, ¿le estoy pidiendo que me perdone de la manera que yo perdono?, fue un momento de descubrimiento interno, que me hizo reflexionar y recordar muchos otros momentos, como el día en que mi tío sacerdote y padrino, me escuchó expresándome con una ira muy grande y diciendo que si conseguía a esa persona ‘la mato’, claro que era una expresión y no era mi intensión el ‘matar’, pero mi corazón estaba lleno de ira en ese momento, y el fuertemente me dijo que pensara bien lo que decía, que esa no era la manera de expresarse de una persona cristiana y que estaba muy mal hacer y sentir eso.  ¡Me paró en seco! pero no cambió mi manera de pensar… pasaron muchos años antes de llegar el momento del cual reflexiono hoy.

Hablo de esto pues muchos de nosotros rezamos esta y muchas otras oraciones y solo las repetimos, sin ponerles atención, sin reflexionar lo que significan.  El perdonar es algo maravilloso, pues te quita el peso que llevas que otro te causó, y esa persona ni siquiera tiene que saberlo, ere tú y solo tú el que tiene que perdonar, eres tú y solo tú el que tiene que decir ‘yo te perdono’.  Es algo entre Dios y cada individuo, el Padre que está en el cielo sabe lo que sentimos en nuestro corazón. Claro somos humanos y no se hace fácil el perdonar verdaderamente, pero es lo que Jesús nos pide hacer, pues nosotros le pedimos a El que nos perdone de la misma manera que perdonamos.  Sabemos que mañana nos trae otro día y que normalmente, lo que sentimos hoy, mañana disminuye, y en unos días ni te acuerdas ya del incidente.  ¿Por qué entonces cargar con ese peso hoy y mañana u otros días?  ESCOGE EL PERDONAR.

Hoy te pido mi Jesús, que me des fortaleza para perdonar, para ver mas allá del ‘hoy’ que me pesa, para así perdonar y poder ser perdonado.


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