Posteado por: lpadillakeen | 10 marzo, 2010

REFLEXIONES DE HOY

S.S. Juan Pablo II, Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la Cuaresma del 2000
“Estábamos muertos por el pecado (cf. Ef 2,5); así es como San Pablo describe la situación del hombre sin Cristo. Por eso, el Hijo de Dios quiso unirse a la naturaleza humana y, de este modo, rescatarla de la esclavitud del pecado y de la muerte.
Es una esclavitud que el hombre experimenta cotidianamente, descubriendo las raíces profundas en su mismo corazón (cf. Mt 7,11). Se manifiesta en formas dramáticas e inusitadas, como ha sucedido en el transcurso de las grandes tragedias del siglo XX, que han incidido profundamente en la vida de tantas comunidades y personas, víctimas de una violencia cruel. Las deportaciones forzadas, la eliminación sistemática de pueblos y el desprecio de los derechos fundamentales de la persona son las tragedias que, desgraciadamente, aún hoy humillan a la humanidad. También en la vida cotidiana se manifiestan diversos modos de engaño, odio, aniquilamiento del otro y mentira, de los que el hombre es víctima y autor. La humanidad está marcada por el pecado. Esta condición dramática nos recuerda el grito alarmado del Apóstol de los gentiles: “No hay quien sea justo, ni siquiera uno solo” (Rm 3,10; cf. Sal 13,3).”

En esta Cuaresma debemos alimentar nuestra alma usando cual sea la herramienta que tengamos a mano: un libro, una película, un retiro espiritual, una conversación con un sacerdote, vaya, hay muchos métodos hoy en día de los que podemos escoger. Solo de esta manera podemos comenzar a renovar nuestro compromiso con Dios a no pecar, a ser justos.
¿Difícil? Sin duda. ¿Alcanzable? Depende del esfuerzo que pongamos. ¿Por qué nos es tan difícil participar o hacer las cosas de Dios? Nos da pena, a la mención de Dios, de Jesucristo, de la Iglesia, todos nos miran como que estamos hablando de algo extraterrestre, lo cual no debiéramos mencionar, yo creo que si mencionamos al diablo, hablan de él más rápido que de Dios.

Hagamos el empeño de tener a Dios presente así sea un minuto al día, por algo se tiene que comenzar, hoy un minuto, mañana dos y cuando veamos lo tenemos presente todo el día. La idea es que si tenemos a Dios presente el pecado se nos hace más difícil, perdonamos más rápido, engañamos menos, mentimos raramente, y así nuestras vidas se limpian un poco, y a la vez, nuestras familias, nuestros amigos, nuestro mundo se hace mejor y tenemos en conjunto un mundo ‘lleno’ de Dios, pues la presencia de Dios en nuestras vidas se hace visible, las personas lo notan, ya sea porque somos más compasivos, menos disgustados, cual sea nuestra falta, la presencia de Dios reemplaza lo malo por lo bueno sin que nos demos cuenta, EL cambia nuestras vidas hace milagros.
Así pues, en esta Cuaresma, con miras a la Pascua, la Resurrección del Señor, usemos los métodos que tengamos a mano para una conversión pura y fuerte hacia nuestro redentor.
Señor, dame fuerzas para tenerte a ti así sea un minuto cada día de mi vida.


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