Posteado por: lpadillakeen | 29 marzo, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Evangelio según San Juan 12,1-11.

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.  Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales.  María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.  Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: “¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?”.  Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.  Jesús le respondió: “Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura.  A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre”.  Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado.  Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.

Guillermo de Saint-Thierry (hacia 1085-1148) monje benedictino, después cisterciense Oraciones meditativas, nº 5  «La casa se llenó de la fragancia del perfume»

“Que todos mis recursos, por pobres que sean, de cuerpo o alma, sean empleados para comprar este perfume que te complace. Lo derramaré sobre tu cabeza, sobre ti cuya cabeza es Dios; y sobre tus pies, sobre ti cuya franja es nuestra naturaleza enferma.”

Me pregunto ¿Cómo puedo comprar este perfume?

Guillermo nos dice también y sé que es cierto no solo para mí pero para todo el mundo: “Desde mi infancia no he dejado de pecar, y tú no has dejado de hacerme el bien…”  Que difícil es poder comprar este perfume… hay momentos en que creemos que lo podemos comprar, casi que olemos el perfume, pero nuestra humanidad nos impide el poder obtenerlo.  Es el esfuerzo que ponemos en nuestras acciones para obtener este perfume lo que nos hace ‘pretender’ que lo olemos.  Debemos perseverar en nuestra búsqueda, en nuestro empeño de acumular suficientes valores para obtener este perfume, para así poder un día ungir los pies de Jesús.

Señor, ayúdame a mantener los ojos en ti, no dejes que me olvide del olor de este perfume tan valioso, para que un día cuando te vea poder ungir tus pies con él.


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