Posteado por: lpadillakeen | 31 marzo, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Evangelio según San Mateo 26,14-25.

Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me darán si se lo entrego?”. Y resolvieron darle treinta monedas de plata.  Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.  El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?”. El respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: ‘El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'”.

Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.  Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.  Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Señor?“.  El respondió: “El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.

El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!”.  Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: “¿Seré yo, Maestro?”. “Tú lo has dicho”, le respondió Jesús.

¿Seré yo, Señor?” preguntamos nosotros directamente al Señor, ya sabiendo la repuesta… pues hemos pecado, lo hemos traicionado.  Pero por eso Él nos redimió, pues Él ya sabía que como humanos somos pecadores y que con su pasión y muerte nos redime para poder con su resurrección estar con Él en el paraíso.

Las visitas al Centro San Pedro de Winter Park, Florida, son para mí muy importantes, y allí, ayer, participé en un retiro de cuaresma, el cual me hizo pensar mucho. 

¿Dónde, espiritualmente, estaba yo la cuaresma pasada? ¿Dónde estoy hoy?

¿Quién he debido ser? ¿Quién soy? ¿Quién me preparo a ser en el futuro?

La gracia de Dios es muy importante, la obtenemos por ser hijos de Dios.  A través de la oración nos comunicamos con Él, en la forma del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo, no importa a cual escojamos, lo importante es la oración, comenzar con por lo menos 5 o 10 minutos al día, conseguir ese espacio especial en nuestro hogar, a una hora especial cuando no tengamos distracciones, y conectar con Él.  Puede ser una conversación, puede ser una meditación, podemos leer un verso de la Biblia y meditar.  Solo tenemos que darle 5 o 10 minutos a nuestro Dios redentor, que nos ama tanto que nos dió a su Hijo para que nos salvara del pecado. Pues esto nos pone en el camino que debemos tomar para poder contestar la pregunta: ¿Seré yo, Señor?”

Espíritu Santo pósate sobre cada uno de nosotros, dános tu amor, tu inteligencia, dános la concentración necesaria, la disciplina que necesitamos para comunicarnos contigo diariamente, para que así con Jesucristo y Dios nuestro Padre podamos orar y conseguir tu gracia.


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