Posteado por: lpadillakeen | 7 abril, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Evangelio según San Lucas 24,13-35.

Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.  En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.  Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.  Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.  El les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?”. Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”.  “¿Qué cosa?”, les preguntó. Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.  Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.  

Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo.  Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron”.  

Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?”  Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.  Cuando llegaron cerca del pueblo a donde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.  Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba”.  El entró y se quedó con ellos.

Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.  Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.  Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”. En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén.  Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”.  Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

¿Cómo se manifesta Jesús en nuestras vidas? ¿Qué esperamos para verlo? Jesús se nos manifesta diariamente, no seamos como “algunos de los nuestros que fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron”.  Él es nuestro acompañante, nos guía en el camino, nos provee alimento, nos da cubierta, nos da oportunidades, nos perdona, nos salva, nos da vida, nos protege, nos da todo.

El Cardenal John Henry Newman (1801-1890) PPS 6, 10, dijo “Fijémonos bien en qué momento se les abrieron los ojos: en la fracción del pan. En efecto, ésta es la actual disposición del evangelio.  Si alguien recibe la gracia de captar la presencia de Cristo, es cierto que no lo reconoce hasta más tarde; desde ahora es sólo por la fe que se capta su presencia.”

Pasamos la vida buscando, riquezas, honores, sabiduría, pero… ¿se nos abren los ojos para captar la presencia de Jesús?  Fe, es lo único que debemos tener para reconocer a Jesús y es lo que buscamos, pues ni riquezas, ni honores, ni sabiduría quita la sed de la búsqueda, solo Jesús.  Es para lo que nacimos, para lo que vivimos y lo que buscamos durante toda la vida, pues Él es el propósito de nuestra existencia, al final no somos nada con riquezas, honores y sabiduría, pero si somos alguien y tenemos todo cuando finalmente cerremos nuestros ojos y veamos al propósito de nuestra existencia: Jesús.

Jesús, Hijo de Dios, abre nuestros sentidos para verte, para sentirte, para tocarte, ayúdanos a conseguirte, a prepararnos para el día en que te veamos cara a cara.


Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: