Posteado por: lpadillakeen | 4 mayo, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Juan 14: 27

Mi paz os dejo mi paz os doy.

Paz, ¿Qué significa paz, tener paz, dar paz, recibir paz?  Cuando vamos a misa los domingos recibimos y damos la paz del Señor y cuando me siento bien espiritualmente tengo paz.

Pero…la paz del Señor es distinta ¿no lo creen así? Si miramos las vidas de los santos podemos llegar a la conclusión de que todos llegaron a conseguir la paz del Señor… esa paz interna que todos nosotros quisiéramos tener, pero ¿Cómo?

Veamos, ¿Qué nos impide tener paz? El pecado naturalmente.  Entonces examinemos nuestra conciencia y veamos lo que nos impide tener paz.  ¿Nos gusta meternos en la vida de los demás…en otras palabras: chismear?  No podemos tener paz si nos pasamos la vida entrometiéndonos en la vida de los demás.  Lo debido seria el no ponernos en situaciones en las cuales podamos chismear, en las cuales podamos llenar nuestra conciencia de lo que no es importante para nosotros y si por casualidad llegamos a oír algo de otro, guardarlo en nuestros corazones, no divulgarlo.

¿Saben que los santos se mortificaban? Si se ‘mortificaban’ o sea se abstenían de todo deseo terreno.  En palabras de Tomas de Kempis “Por eso pudieron, desde lo intimo del corazón, allegarse a Dios y ocuparse libremente en sí mismos.”  No podemos allegarnos a Dios sino podemos concentrarnos en nosotros mismos y si estamos preocupados por entrometernos en la vida de los demás.

Otro pecado que viene a la mente, las pasiones, aunque transitorias, absorben nuestras vidas.  Unos se apasionan por el trabajo, en llegar a ser más o mejor que los demás, para otros la pasión es el sexo, para otros el dinero, para otros adquirir posesiones: carros, casas, objetos, etc.  Pero si tenemos la paz que solo Dios nos puede dar, llegamos a ser excelentes en el trabajo sin obsesionarnos, tenemos sexo con nuestro(a)s esposo(a)s porque así lo manda Él, adquirimos las cosas necesarias para nuestra vida diaria: carro, casa y los objetos necesarios, sin exageraciones de tener lo mas grande, lo más nuevo, lo más caro, esa es la paz que solo el Señor nos da, pues Él satisface nuestras necesidades y nos hace ver la realidad.

Entonces ¿estamos preparados para recibir la paz del Señor?  Estamos inclinados a hacer lo que es más fácil y si todos a nuestro alrededor están haciendo lo mismo, deducimos que está bien hacerlo aunque tengamos una vocecita que nos está diciendo que ‘no’.  Agudicemos nuestros oídos para poder escuchar esa voz con más nitidez, compremos un Ipod® y pongamos en él esa vocecita que es la voz del Señor, la cual nos dice la verdad, nos toca la música celestial que debemos oír y nos guía hacia la paz.

Cuando vayan el próximo domingo a misa y reciban y den la paz, preguntensen si en realidad han absorbido la paz que el Señor les está ofreciendo, si el pecado les está impidiendo recibir esa paz que Él ofrece libremente.

Señor, Jesús, hoy te pedimos nos des suficiente valor para recibir tu paz, para absorber tu paz, para abrir nuestros corazones, nuestras conciencias a una vida llena de tu paz.


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