Posteado por: lpadillakeen | 12 mayo, 2010

COMPARTIENDO LA BUENA NUEVA

Evangelio según San Juan 16,12-15.

Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.  Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.  El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.  Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’.

Busquemos siempre la sabiduría de nuestra Iglesia, ella que por miles de años es la única que ha conservado, desde un comienzo, la intacta Buena Nueva que Jesús vino a darnos, de ella emana toda la información que necesitamos, y es por eso que debemos todos tener una copia del Catecismo, y es allí que nos habla del Espíritu Santo de esta manera:

Catecismo de la Iglesia Católica

  • PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
    • SEGUNDA SECCIÓN: LA PROFESIÓN DE LA FE CRISTIANA
      • CAPÍTULO TERCERO CREO EN EL ESPÍRITU SANTO
        • Artículo 8 “CREO EN EL ESPÍRITU SANTO”

Artículo 8 “CREO EN EL ESPÍRITU SANTO

687 “Nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1 Co 2, 11). Pues bien, su Espíritu que lo revela nos hace conocer a Cristo, su Verbo, su Palabra viva, pero no se revela a sí mismo. El que “habló por los profetas” nos hace oír la Palabra del Padre. Pero a él no le oímos. No le conocemos sino en la obra mediante la cual nos revela al Verbo y nos dispone a recibir al Verbo en la fe. El Espíritu de verdad que nos “desvela” a Cristo “no habla de sí mismo” (Jn 16, 13). Un ocultamiento tan discreto, propiamente divino, explica por qué “el mundo no puede recibirle, porque no le ve ni le conoce”, mientras que los que creen en Cristo le conocen porque él mora en ellos (Jn 14, 17).

688 La Iglesia, Comunión viviente en la fe de los apóstoles que ella transmite, es el lugar de nuestro conocimiento del Espíritu Santo:

– en las Escrituras que Él ha inspirado:

– en la Tradición, de la cual los Padres de la Iglesia son testigos siempre actuales;

– en el Magisterio de la Iglesia, al que Él asiste;

– en la liturgia sacramental, a través de sus palabras y sus símbolos, en donde el Espíritu Santo nos pone en Comunión con Cristo;

– en la oración en la cual Él intercede por nosotros;

– en los carismas y ministerios mediante los que se edifica la Iglesia;

– en los signos de vida apostólica y misionera;

– en el testimonio de los santos, donde Él manifiesta su santidad y continúa la obra de la salvación.

Habiendo leído esto, reflexionamos un poco acerca del Espíritu que estamos preparándonos para recibir en unas semanas. San Juan nos habla del Espíritu que nos abre el entendimiento, y nos hace entender lo que no podían los apóstoles entender mientras Jesús estaba con ellos. 

El catecismo nos da una interpretación perfecta, en una parte nos dice que el Espíritu Santo está en la liturgia sacramental, a través de sus palabras y sus símbolos en donde Él nos pone en Comunión con Cristo, así que la próxima vez que asistan a una Misa, liturgia dominical, pongan atención a cada símbolo, cada palabra, por ejemplo: nos hacemos la señal de la Cruz, las manos, arrodillarse, agua bendita, incienso, pan y vino, lino, etc., estos son unos de muchos símbolos que les puedo mencionar.  Así que  cuando hagamos la señal de la Cruz, recordemos lo Romano Guardini nos dice en su libro Símbolos Sagrados: “En lugar de un pequeño gesto apretado que no da ninguna noción de su sentido, vamos a hacer un signo sin gran prisa, de la frente hasta el pecho, de hombro a hombro, sintiendo coscientemente como incluye la totalidad de nosotros, nuestros pensamientos, nuestras actitudes, nuestro cuerpo y nuestra alma, cada parte de nosotros a la vez nos consagra y nos santifica”.  Es solo así,  que invitamos debidamente al Espíritu Santo, con reverencia, con amor, con humildad, con respeto, tomando suficiente tiempo para comprender y apreciar cada paso de este símbolo tan bello que poseemos.

Los otros símbolos los comentaremos en las próximas reflexiones, cada día, los invito a que den su propia opinión de estos símbolos y como los afectan, como los ayudan y cuál es el significado de ellos en su vida espiritual.

Ven Espíritu Santo, ven a través de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María, tu adorada esposa. 


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