Posteado por: lpadillakeen | 3 junio, 2010

COMPARTIENDO LA BUENA NUEVA

Evangelio según San Marcos 12: 28-34.

Entonces se adelantó un maestro de la Ley. Había escuchado la discusión, y se quedaba admirado de cómo Jesús les había contestado. Entonces le preguntó: « ¿Qué mandamiento es el primero de todos?»

Jesús le contestó: «El primer mandamiento es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es un único Señor.  Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas.  Y después viene este otro: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento más importante que éstos.»  El maestro de la Ley le contestó: «Has hablado muy bien, Maestro; tienes razón cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todas las víctimas y sacrificios.» Jesús vio que ésta era respuesta sabia y le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y después de esto, nadie más se atrevió a hacerle nuevas preguntas.

Perfecto el evangelio de hoy para lo que está pasando con los ‘indocumentados’ en este país.  Jesús nos dio dos mandamientos, querer a Dios y querernos los unos a los otros.  ¿Es esto tan difícil?  ¡NO!

Amar al Señor tu Dios:

  • Con todo tu corazón y con toda tu alma: no podemos querer a más nadie más que de lo que lo queremos a Él, y tampoco podemos querer a ‘cosas materiales y posesiones’ más de lo que lo queremos a Él.  En otras palabras, todo nuestro ser mental y corporal debe amar a Dios con todo lo que es.
  • Con toda tu inteligencia: en otras palabras cuando razonamos y calibramos todo lo nuestro, ¿tenemos algo o alguien que amamos más que a Dios?  No podemos tener otros dioses, ni a Buda, ni a Mohamed, ni podemos creer en karma, o en leer las manos, amar y creer solo en nuestro DIOS, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, nuestro único y verdadero Dios.
  • Con todas tus fuerzas: debemos sentir este amor profundamente, tanto que no hay lugar para otro.

 

Entonces cuando ya tenemos nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestro corazón, nuestra inteligencia llenos de este amor por Dios, no hay otra alternativa que querer al prójimo como a ti mismo.

Es así que podemos entonces ver por nuestros hermanos necesitados, por los que tienen hambre, por los que necesitan ropa, por los que necesitan casa, por los indocumentados, por los enfermos, por nuestro prójimo, sin discriminación de ninguna clase, raza o color.

¿Cuál es mi ‘grado’ de amor a Dios y amor al prójimo?  Examinemos nuestras conciencias y hagamos limpieza en nuestros corazones, nuestras almas e inteligencias, y pongamos todas nuestras fuerzas en el amor a Dios y al prójimo.

Padre Celestial, ayúdame a amarte con todas mis fuerzas, a repudiar todo lo que pueda separarme de Ti, a buscar la manera como amar a todo mi ‘prójimo’, no importa si me han hecho mal, si me han hablado mal, si me han repudiado, ayúdame a perdonar y a amar como solo Tu me amas a mí.  Te pido esto a través de tu Hijo Jesús. Amén.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: