Posteado por: lpadillakeen | 13 febrero, 2016

CUARESMA

SIGUEME

 Libro de Isaías 58,9b-14.
Así habla el Señor:
Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna;
si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía.
El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan.
Reconstruirás las ruinas antiguas, restaurarás los cimientos seculares, y te llamarán “Reparador de brechas”, “Restaurador de moradas en ruinas”.

Evangelio según San Lucas 5,27-32.
Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”.
El, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos.
Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: “¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?”.
Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”.

Comentario:
Isaías le habla directamente a nuestra conciencia… es por eso que la iglesia en toda su sabiduría en la época de cuaresma nos llama a tres cosas:
‘Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna’: A la penitencia por nuestros pecados, lo cual nos lleva a la conversión, pues para llegar a la penitencia, debemos reconocer el pecado, arrepentirnos y decidir no volverlo hacer.
• Al ayuno y a la abstinencia, actos que, aunque parezcan insignificantes en el momento, son difíciles de poner en acción, ya que requieren un estado de mente claro y añadir la intensión por la cual lo estamos haciendo. La abstinencia podemos aplicarla no solo al no comer carne, si no, al abstenernos de lo que nos hace pecar; a lo que estamos enviciados, etc.: el gesto amenazador y la palabra maligna.
• Dar limosna, no como tenemos en mente hacerlo, solo lo que tenemos en el bolsillo, pero dar de lo que duele, más allá de lo que creemos poder dar. Es ayudar al vecino, es practicar ser bueno con el necesitado. Es buscar al necesitado.
El Señor Jesús con toda su misericordia, nos conoce, y aun así nos llama a seguirlo. Porque ÉL sabe que necesitamos conversión para que volvamos a ÉL que es nuestra salvación.

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