Posteado por: lpadillakeen | 6 mayo, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Carta a los Efesios, 1

1. Carta de Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, a los santos que (en Efeso) están y perseveran en Cristo:  
2. Reciban gracia y paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesús, el Señor.  
3. ¡Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús nuestro Señor, que nos ha bendecido en el cielo, en Cristo, con toda clase de bendiciones espirituales!  
4. En Cristo Dios nos eligió antes de que creara el mundo, para estar en su presencia santos y sin mancha.  

 

Les confieso que es mi pasaje favorito en la Biblia: ‘En Cristo Dios nos eligió antes de que creara el mundo’, o sea que Él nos conocía de antemano, antes de crear el cielo, y la tierra, los peces, los animales, el nos creó. 

Lo que me llama tanto la atención es que Él sabe quiénes somos, en que familia vamos a nacer, en que fecha, y por supuesto que día vamos a morir.  O sea, que siempre tenemos a alguien que cuide de nosotros, que sabe de nosotros y nos ama. 

Señor, no dejes que nuestros ojos se aparten de ti, enséñanos el camino que conduce a Ti, ábrenos el paso, y las puertas del cuarto que tienes guardado para nosotros.

Posteado por: lpadillakeen | 4 mayo, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Juan 14: 27

Mi paz os dejo mi paz os doy.

Paz, ¿Qué significa paz, tener paz, dar paz, recibir paz?  Cuando vamos a misa los domingos recibimos y damos la paz del Señor y cuando me siento bien espiritualmente tengo paz.

Pero…la paz del Señor es distinta ¿no lo creen así? Si miramos las vidas de los santos podemos llegar a la conclusión de que todos llegaron a conseguir la paz del Señor… esa paz interna que todos nosotros quisiéramos tener, pero ¿Cómo?

Veamos, ¿Qué nos impide tener paz? El pecado naturalmente.  Entonces examinemos nuestra conciencia y veamos lo que nos impide tener paz.  ¿Nos gusta meternos en la vida de los demás…en otras palabras: chismear?  No podemos tener paz si nos pasamos la vida entrometiéndonos en la vida de los demás.  Lo debido seria el no ponernos en situaciones en las cuales podamos chismear, en las cuales podamos llenar nuestra conciencia de lo que no es importante para nosotros y si por casualidad llegamos a oír algo de otro, guardarlo en nuestros corazones, no divulgarlo.

¿Saben que los santos se mortificaban? Si se ‘mortificaban’ o sea se abstenían de todo deseo terreno.  En palabras de Tomas de Kempis “Por eso pudieron, desde lo intimo del corazón, allegarse a Dios y ocuparse libremente en sí mismos.”  No podemos allegarnos a Dios sino podemos concentrarnos en nosotros mismos y si estamos preocupados por entrometernos en la vida de los demás.

Otro pecado que viene a la mente, las pasiones, aunque transitorias, absorben nuestras vidas.  Unos se apasionan por el trabajo, en llegar a ser más o mejor que los demás, para otros la pasión es el sexo, para otros el dinero, para otros adquirir posesiones: carros, casas, objetos, etc.  Pero si tenemos la paz que solo Dios nos puede dar, llegamos a ser excelentes en el trabajo sin obsesionarnos, tenemos sexo con nuestro(a)s esposo(a)s porque así lo manda Él, adquirimos las cosas necesarias para nuestra vida diaria: carro, casa y los objetos necesarios, sin exageraciones de tener lo mas grande, lo más nuevo, lo más caro, esa es la paz que solo el Señor nos da, pues Él satisface nuestras necesidades y nos hace ver la realidad.

Entonces ¿estamos preparados para recibir la paz del Señor?  Estamos inclinados a hacer lo que es más fácil y si todos a nuestro alrededor están haciendo lo mismo, deducimos que está bien hacerlo aunque tengamos una vocecita que nos está diciendo que ‘no’.  Agudicemos nuestros oídos para poder escuchar esa voz con más nitidez, compremos un Ipod® y pongamos en él esa vocecita que es la voz del Señor, la cual nos dice la verdad, nos toca la música celestial que debemos oír y nos guía hacia la paz.

Cuando vayan el próximo domingo a misa y reciban y den la paz, preguntensen si en realidad han absorbido la paz que el Señor les está ofreciendo, si el pecado les está impidiendo recibir esa paz que Él ofrece libremente.

Señor, Jesús, hoy te pedimos nos des suficiente valor para recibir tu paz, para absorber tu paz, para abrir nuestros corazones, nuestras conciencias a una vida llena de tu paz.

Posteado por: lpadillakeen | 3 mayo, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Evangelio según San Juan 14,6-14.

Jesús le respondió: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.  Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.  Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”.  Jesús le respondió: “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: ‘Muéstranos al Padre’?  ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.

Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre.  Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.

He estado un poco alejada pues estaba de vacaciones con mi familia, a la cual le doy gracias por enseñarme una vez más toda la atención y el amor posible.  La familia es nuestro primer ministerio y si dejo pasar esta oportunidad no estaría cuidando no solo a mi familia sino a mi ministerio.  Es el ministerio más difícil que tenemos, pues son las personas más difíciles a llegar, cada una tiene una opinión, y también su vida diaria es diferente a la nuestra, sus prioridades son también muy diferentes.  Pero es a ellos a los que quiero llegar, pues sin Jesús en sus vidas, no importa todo lo que tengan materialmente, no va a ser felices, siempre van a estar en busca de algo, sin saber que es a “Jesús” al que buscan.

Hoy en la Iglesia estamos pasando por un momento terrible, con los abusos sexuales y otros escándalos, es suficiente para que muchos se alejen.  Pero yo les quiero decir que cuando Jesús nos dice “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí”, es un mandato al cual todos los que creemos en Él estamos llamados a seguir, nosotros somos la Iglesia: el Cuerpo de Cristo, y no es el Obispo, o el párroco el que va a perder el tiempo sin recibir la Eucaristía, sin pasar un momento en la presencia del Señor en una hora de adoración al Santísimo, o en participar en la Misa dominical, es cada uno de nosotros que ya tenemos conocimiento de quien es Jesús, al cual estamos poniendo a un lado, al cual en momentos de necesidad es a quien recurrimos para pedir ayuda, pues es a Él al que le vamos a ver la cara individualmente, no es que vamos a poder mandar a otro por nosotros, así que ¿Por qué esperar a llegar a ese momento?

Yo recuerdo que mi papá iba a misa diariamente, y que rezaba todas las noches, gracias al Señor que le dió tiempo en su vida a tener a Jesús cerca de sí.  Todos nosotros le pedimos a Jesús que nos ayude de alguna manera… yo me imagino por lo que mi padre pedía a su Padre Celestial: por su hijos, por sus nietos, por sus hermanos y hermanas y es así que todos rezamos, por nuestros seres queridos, por su bienestar físico naturalmente, pero yo específicamente pido por su bienestar espiritual, para que María nuestra madre celestial, interceda para que ellos puedan ver la luz que viene de Jesús, para que sean activos participantes del Cuerpo de Cristo.

Cuando una tragedia nos toca muy cerca, es cuando vemos la realidad de la vida, ya que no es el dinero, ni las posesiones, ni las posiciones que importan en esta vida, es la familia, es si, el estar cerca de Dios, muy pero muy cerca de Él, es en ese momento que vemos la necesidad de que el individuo que está pasando por la tragedia tenga a Jesús cerca, que los más allegados a él/ella también tengan acceso a Él, pues es el Pastor, el que nos trae paz, tranquilidad, optimismo y ayuda, todo lo que necesitamos.  Entonces… ¿Por qué esperar?

“Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré” Yo te pido Jesus que cuides de mi familia, que guies a cada uno de ellos para que lleguen a Ti de nuevo, para que se conviertan en tus seguidores.  Dales sed, para que vengan a tomar agua de tu manantial.

Posteado por: lpadillakeen | 14 abril, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Evangelio según San Juan 3,16-21.

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.  Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.  En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.  En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios”.

 

†La luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz†

Jesús vino al mundo por tí y por mí ¿rechazamos la luz? 

La única razón por la cual estamos aquí es para prepararnos para entrar a la luz, caminamos hacia la luz todos los días de nuestras vidas.  No sabemos lo largo del camino, puede terminar hoy, mañana, dentro de una semana, un mes, años…pero lo que sí sabemos es que va a terminar.  Entonces… ¿Por qué rechazamos la luz?  ¿Por qué nos olvidamos de la luz? 

Todos necesitamos luz, cuando manejamos de noche, tenemos luces en las calles, en los carros, en las casas.  Cuando alguien hace algo positivo por nosotros, definitivamente vemos una luz, el mundo es más claro, vemos mejor.  Nosotros somos a veces la luz que guía, pero para ser esta luz tenemos que estar bajo la luz, tenemos que tener la luz dentro de nosotros, para que así emane de nosotros y podamos ser guías, como un faro para los buques, como el Cirio Pascual para nosotros, como un semáforo en tráfico, como el fuego de las olimpiadas.

Jesús es nuestra luz, el murió y resucitó por nosotros, ¿Qué más queremos? Dios mismo hecho hombre nos regaló la luz, hagamos uso de esta luz, caminemos hacia la luz, pongámonos bajo la luz, con Jesús dentro de nosotros, guiándonos y cuidándonos todos los días de nuestras vidas no tenemos por qué temer, pues Él nos guía.

Jesús ilumina nuestro camino hacia Tí, ayúdanos a voltear nuestras caras, nuestras vidas y dirigirlas hacia Ti, nuestra luz.

Posteado por: lpadillakeen | 13 abril, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Libro de los Hechos de los Apóstoles 4,32-37.

La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos.  Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima.  Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades.  Y así José, llamado por los Apóstoles Bernabé -que quiere decir hijo del consuelo- un levita nacido en Chipre que poseía un campo, lo vendió, y puso el dinero a disposición de los Apóstoles.

¿Cómo sería este mundo si todos tuviéramos un solo corazón y una sola alma? 

Sería como estar en el paraíso, pues no tendríamos que preocuparnos de nada.  Pero la realidad es otra, como seres humanos tenemos todos los defectos y cualidades que nos podamos imaginar pero aún así Dios nos ama.

Tenemos que seguir el ejemplo de Bernabé y poner a disposición de la iglesia lo que es de la iglesia.  Hoy hay tantas cosas que nos impiden hacer esto, pues siempre buscamos excusas, que si la iglesia tiene mucho, que si los curas pasean demasiado, que si hay muchos desastres y abusos en la iglesia que los están cubriendo, excusas, excusas.

En la Primera Carta de San Pablo a los Corintios 16: 2 dice: “Cada domingo, cada uno de ustedes ponga aparte lo que pueda, y no esperen a que yo llegue para recoger las limosnas.” Y en Proverbios 3: 9 nos dicen: “Haz tu ofrenda a Yavé, tomando de tus bienes los primeros frutos de tus cosechas”. 

Ahí está, hay que dar sin preguntar ¿para donde va? ¿Qué van a hacer con eso? ¿Cómo lo van a usar?, ¿se lo darán a los pobres?  En el momento en que lo damos, lo tenemos que dar de corazón, sin dudas, sin preguntas, sin debilidades.  Esto es lo primero que tenemos que hacer, pues luego viene lo que damos personalmente, sin que la mano derecha sepa lo que la izquierda hace, dar a los pobres, ayudar a nuestras familias, etc.

El tener dinero y propiedades es un regalo de Dios, pues si lo adquiriste con el sudor de tu frente, es porque Dios te dió, no solo la frente para sudar, sino también el sudor, el trabajo para que lo sudaras, el tiempo, la fuerza, y todo lo que tienes, así que el diezmo es solo devolver lo que es de Dios a Dios.

Ahora viene la pregunta ¿En qué proporción contribuyes a tu iglesia? ¿Solo das el cambio que tienes en tus bolsillos?  ¿Es eso un 10% de lo que tú ganas?

Los dejo con lo dicho en Deuteronomio 8: 18

 “Más bien acuérdate de Yavé, tu Dios, que te dió fuerzas para conseguir este bienestar, cumpliendo así la alianza que bajo juramento prometió a tus padres, como en este día sucede.”

 

Dios de Abrahán, Isaac y Jacob, danos suficiente fuerza para saber tomar buenas decisiones con nuestro dinero y propiedades, y hacer lo debido con ellos, no solo entregar el diezmo sino también auxiliar a nuestros enfermos, hambrientos y a todos los que necesiten de una limosna.

Posteado por: lpadillakeen | 8 abril, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Salmo 8,2.5.6-7.8-9.

¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Quiero adorar tu majestad sobre el cielo: ¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor; le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies: todos los rebaños y ganados, y hasta los animales salvajes; las aves del cielo, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas.

Estoy buscando el significado de todas estas lecturas que me están haciendo pensar en la creación, el lunes fue la oración de la mañana con Daniel 3: 53-90, que es maravillosa, y hoy este Salmo.  Hoy el escritor indica que como seres humanos tenemos poder sobre los animales, sobre las obras de Dios en la tierra, es por eso que debemos cuidarlos, y quererlos por ser unas preciosas obras de Dios. 

Él nos dió todo esto para nuestro uso, en una mano podemos usarlos para nuestra nutrición, entretenimiento, y deleite, pero en la otra mano, también debemos cuidarlos y mantenerlos, y estar seguros que no acabamos la creación que Dios puso a nuestro cuidado.

El comienzo de este Salmo ¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!, me dice que debo continuar en mi labor, de propagar sus Buenas Nuevas, hay muchas señales de su vida, y Él la comunica a través de su creación, ¿han apreciado su poder?, solo tenemos que admirar ‘una’ clase de aves, los pájaros, busqué en el internet para informarme y dicen que hay ‘como’ 10,000, pero hay demasiadas para contar y nos tenemos que dar cuenta de la inmensidad de su poder, no sabemos, ni terminaremos nunca de aprender y de conseguir nuevas clases de pájaros.

La tierra le debe dar honor a Dios, y nosotros somos responsable de hacerlo, pues El nos dió el poder, debemos alabar Su Nombre en toda la tierra, y es nuestro deber como Cristianos el propagar las Buenas Nuevas de Jesús, Dios hecho hombre.

Dios le dió vida al hombre y es por eso que debemos preservar esa vida desde la concepción, sin excepciones, hoy es muy fácil excusar nuestros deseos, pero no hay una excusa válida que pueda permitir un aborto.  El aborto es pecado, no importa la excusa.  Hay tantas personas, familias que desean tener un hijo, se les puede facilitar una adopción, hoy por hoy tenemos muchas facilidades a nuestra disposición, no hay excusa por la cual el embarazo no pueda llegar a su culminación y dar vida a un ser humano.

Jesús, Hijo de Dios y Dios mismo, hoy te alabamos, te adoramos por todo lo que nos has dado, todo lo que creaste para beneficio nuestro, te damos gracias y aceptamos tu regalo, y al aceptarlo reconocemos nuestra obligación de proteger esta creación, así pues, te pedimos que con tu Espíritu Santo, nos des ayuda, protección y dirección, para seguir participando del honor que es vivir en este mundo creado por Ti.

Posteado por: lpadillakeen | 7 abril, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Evangelio según San Lucas 24,13-35.

Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.  En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.  Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.  Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.  El les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?”. Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”.  “¿Qué cosa?”, les preguntó. Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.  Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.  

Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo.  Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron”.  

Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?”  Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.  Cuando llegaron cerca del pueblo a donde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.  Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba”.  El entró y se quedó con ellos.

Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.  Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.  Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”. En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén.  Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”.  Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

¿Cómo se manifesta Jesús en nuestras vidas? ¿Qué esperamos para verlo? Jesús se nos manifesta diariamente, no seamos como “algunos de los nuestros que fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron”.  Él es nuestro acompañante, nos guía en el camino, nos provee alimento, nos da cubierta, nos da oportunidades, nos perdona, nos salva, nos da vida, nos protege, nos da todo.

El Cardenal John Henry Newman (1801-1890) PPS 6, 10, dijo “Fijémonos bien en qué momento se les abrieron los ojos: en la fracción del pan. En efecto, ésta es la actual disposición del evangelio.  Si alguien recibe la gracia de captar la presencia de Cristo, es cierto que no lo reconoce hasta más tarde; desde ahora es sólo por la fe que se capta su presencia.”

Pasamos la vida buscando, riquezas, honores, sabiduría, pero… ¿se nos abren los ojos para captar la presencia de Jesús?  Fe, es lo único que debemos tener para reconocer a Jesús y es lo que buscamos, pues ni riquezas, ni honores, ni sabiduría quita la sed de la búsqueda, solo Jesús.  Es para lo que nacimos, para lo que vivimos y lo que buscamos durante toda la vida, pues Él es el propósito de nuestra existencia, al final no somos nada con riquezas, honores y sabiduría, pero si somos alguien y tenemos todo cuando finalmente cerremos nuestros ojos y veamos al propósito de nuestra existencia: Jesús.

Jesús, Hijo de Dios, abre nuestros sentidos para verte, para sentirte, para tocarte, ayúdanos a conseguirte, a prepararnos para el día en que te veamos cara a cara.

Posteado por: lpadillakeen | 6 abril, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Evangelio según San Juan 20,11-18.

María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.  Ellos le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?”. María respondió: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”.  Al decir esto se dió vuelta y vió a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.  Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”. Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo”.  Jesús le dijo: “¡María!”. Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: “¡Raboní!”, es decir “¡Maestro!”.  Jesús le dijo: “No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes'”.  María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

«Suéltame, que todavía no he subido al Padre». ¿Qué es lo que dice? Que se palpa mejor a Cristo a través de la fe que a través de la carne.  Tocar a Cristo por la fe, es tocarle en toda verdad.  Es lo que le sucedió a la mujer que sufría pérdidas de sangre: se acercó a Cristo, llena de fe, y tocó su vestidura… Y el Señor, apretujado por la multitud, no es más que tocado por esta mujer… porque creyó (Mc 5,25s). San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia 1er Sermón para el Jueves Santo, Morin Guelferbytanus 13; PLS 2, 572

Tocar a Jesús… Jesús nos toca. 

Jesús nos toca diariamente, en las maravillas que ha creado, solo tenemos que sentir el calor del sol y dejar que Él nos toque, para saber que está ahí, que nos está tocando.  Yo particularmente lo siento en el toque de mis nietos, en la mirada de mi hijo, en la ternura del toque de mi esposo.

Tocar a Jesús es más difícil, primero tenemos que creer en Él, dejar que nos toque, sentirlo, amarlo, y como María, lo queremos tocar físicamente, y que nos toque físicamente, pero es en la fe de quien es Él, que lo tocamos. Como nos dice San Agustín, la mujer que meramente tocó la túnica de Jesús y se curó, estaba llena de fe, por eso pudo tocarlo. 

Ayer, llevé a uno de mis nietos de pesca a Daytona Beach, escogimos un malecón y allí nos pasamos la mañana, se me olvidó llevar algo que leer, y pensé que seguro me iba a fastidiar, pero Dios me tenía una sorpresa, la magnitud de su creación, ya que una vez que estábamos acomodados allí, no había mucha gente y en la quietud del momento, la inmensidad del océano me impresionó, los pelícanos volando sobre nosotros y ¡como se tiran al mar directamente al conseguir con su mirada tan aguda el pez que quieren!, los delfines, nadando, al frente de nosotros, una tortuga bellísima, los peces, el sol, la brisa, las nubes, las personas nadando.  Y entonces, me senté un rato, y buscando la oración de la mañana en línea, comencé a orar, y cual mi sorpresa que una de las lecturas de la mañana era Daniel 3: 53-90: “… rayos y nubes, alábenlo,…ballenas y peces alábenlo, aves todas del cielo alábenlo, fieras y animales alábenlo…”.  ¿Coincidencia? Quizás, pero para mí Él me estaba tocando y yo a Él pues me regocijé en su creación.

Dios todopoderoso, tú que nos conocías antes de que crearas al mundo, ayúdanos a tocarte, abre nuestro corazón, nuestros sentidos y tócanos con tu creación, con tu amor, tu ternura, haz de nosotros tus utensilios para llevar la Buena Nueva de tu Hijo Jesús al mundo.

Posteado por: lpadillakeen | 5 abril, 2010

REFLEXIONES DE HOY

Evangelio según San Mateo 28,8-15.

Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos.  De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: “Alégrense”. Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él.  Y Jesús les dijo: “No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán”.

Mientras ellas se alejaban, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido.  Estos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero, con esta consigna: “Digan así: ‘Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos’.

Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo”.  Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy.

Es en San Marcos 16:1 “Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé, compraron aromas para embalsamar el cuerpo.” Que se nos revela el nombre de “las mujeres”.  ¡Ah, María Magdalena!

Las mujeres, siempre estamos contribuyendo, así como mi mismo Pastor lo mencionó el domingo en Misa, y le pidió a los hombres que se unieran a nosotros.  Pero es por eso que siempre tenemos que tener cuidado con quien nos reunimos, mi mamá siempre decía ‘dime con quién andas y te diré quién eres’, eso le pasó a María Magdalena.

Las Escrituras no dicen que María Magdalena era una pecadora, una prostituta, pero cuando pensamos en ella…eso es lo que viene a mente. ¿Por qué?

  • El evangelio de Lucas 8: 2 nos dice que entre las mujeres que seguían a Jesús y le asistían con sus bienes estaba María Magdalena, es decir, una mujer llamada María, que era natural de Migdal Nunayah, en griego Tariquea, una pequeña población cerca del lago de Galilea, a 5,5 km al norte de Tiberias.
  • En el mismo capítulo nos dice que Jesús le expulsó siete demonios (Lc 8,2; Mc 16,9).
  • El evangelio de Marcos la menciona como la primera de un grupo de mujeres que contemplaron de lejos la crucifixión de Jesús (Mc 15,40-41).
  • El evangelio de Mateo las mencionan como las mujeres que se quedaron sentadas frente al sepulcro (Mt 27,61) y Marcos nos dice que permanecieron allí mientras sepultaban a Jesús (Mc 15,47).
  • El evangelio de Marcos nos dice que en la madrugada del día después del sábado María Magdalena y otras mujeres regresaron al sepulcro a ungir el cuerpo con los aromas que habían comprado (Mc 16,1-7); es cuando un ángel se dirige a ellas y les dice que Jesús ha resucitado y les encomienda comunicarlo a los discípulos (cf. Mc 16,1-7).

 

Estos son los recuentos de los evangelios sinópticos, llamados así pues ‘se parecen’ o sea que indica que los contenidos de estos tres evangelios pueden ser dispuestos para ser “vistos juntos”, bien en columnas verticales paralelas, bien en sentido horizontal, son comparables.

Ahora, el evangelio de Juan nos dice:

  • María Magdalena está junto a la Virgen María al pie de la cruz (Jn 19,25).
  • Después del sábado, cuando todavía era de noche se acerca al sepulcro, ve que han removido la piedra e informa a Pedro, creyendo que alguien había robado el cuerpo de Jesús (Jn 20,1-2).
  • De vuelta al sepulcro continua llorando y se encuentra con Jesús resucitado, quien le encarga anunciar a los discípulos su vuelta al Padre (Jn 20,11-18). Esa es su gloria.

 

Ahora el por qué:

Comenzando en los siglos VI y VII, en la Iglesia Latina se tendió a identificar a María Magdalena con la mujer pecadora que, en Galilea, en casa de Simón el fariseo, ungió los pies de Jesús con sus lágrimas (Lc 7,36-50).  

Además, algunos Padres y escritores eclesiásticos, hermanando los evangelios, identificaron ya a esta mujer pecadora con María, la hermana de Lázaro, que, en Betania, unge con un perfume la cabeza de Jesús (Jn 12,1-11; Mateo y Marcos, en el pasaje paralelo no mencionan a María de nombre, sino que dicen que fue una mujer y que ungió a Jesús en casa de Simón el leproso (Mt 26,6-13 y par).  Como consecuencia, y mayormente debido a San Gregorio Magno, en Occidente creció la idea de que las tres mujeres eran la misma persona.  

  • Sin embargo, los datos evangélicos no sugieren que haya que identificar a María Magdalena con María, la que le unge a Jesús en Betania, pues parece que ésta es la hermana de Lázaro (Jn 12,2-3).
  • Tampoco permiten deducir que sea la misma que la pecadora que según Lc 7,36-49 ungió a Jesús, aunque entendemos que la identificación es comprensible debido a que Lucas, rápidamente después del relato en que Jesús perdona a esta mujer, remarca que le asistían algunas mujeres, entre ellas María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios (Lc 8,2).
  • Así mismo, Jesús alaba el amor de la mujer pecadora: “Le son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho” (Lc 7,47)
  • También observamos un gran amor en el encuentro de María con Jesús después de la resurrección (Jn 20,14-18).

 

Aún cuando se tratara de la misma mujer, su pasado pecador no es una vergüenza. Pedro fue infiel a Jesús y Pablo un perseguidor de los cristianos y eso no nos impide el ver su valor moral y valorar sus aportes.  La grandeza de María Magdalena es su amor, más aun, su amor por Jesús, el cual debemos usar como modelo en nuestras vidas diarias.

Todo esto debido a dos palabritas ‘las mujeres’… pero hay que aclarar esta situación pues no todos somos incrédulos, no todos buscamos y rebuscamos la verdad.  De la misma manera hoy, especialmente a través de los medios de comunicación, podemos fácilmente arruinar el nombre de una persona.  Tengamos esto presente la próxima vez que leamos algo acerca del Papa, de los Obispos, de otras personas, no queriendo decir que algunos no sean culpables, pero tenemos que indagar, tenemos que investigar profundamente antes de juzgar.

Señor Jesús, dame suficiente amor para actuar como María, tu madre, como María Magdalena, que veía por ti, como María la que te ungió los pies, como la que te ungió el pelo, dame paciencia, inteligencia y valor para poder ser como ellas.

Posteado por: lpadillakeen | 4 abril, 2010

VIERNES SANTO

Un buen amigo Puerto Riqueño accedió a que publicara sus comentarios acerca de un Viernes Santo en su pueblo de Comerío, Puerto Rico, y me pareció muy buEna idea, pues aunque soy venezolana de alguna manera me transportó a mi Venezuela, en Semana Santa, en medio de las procesiones y el Vía Crucis, el calor y la compañía de otros que como yo celebrábamos un dia tan solemne como es para nosotros los Católicos, el Viernes Santo: 

Recuerdos de un Viernes Santo en Comerío

“Pueblo chico y pintoresco, cortado a patrón Boricua

En el lienzo en que te pintas, cual polícrono arabesco,

A ti mis versos ofrezco, fruto de mi inspiración

Salidos del corazón, humildes, cual mi bagaje

En ellos va este homenaje, pletórico de emoción”

(Agapito “El Boss” Dávila)

Había culminado el Jueves Santo, el llamado por excelencia “Día del Amor Fraterno”. Terminaba una jornada inundada de velas en las iglesias, de azucenas, amapolas, jazmines y rosas, cuyos olores perfumaban por doquier. El pueblo había acudido a visitar a Cristo en los monumentos tradicionales. Día de emoción… cuando el pueblo se entregaba enmudecido y tranquilo, sin ruidos ni muchos carros en las calles, propio de unas conmemoraciones de silencio y de amor a Cristo en la Eucaristía.
 
El Viernes Santo amanecía entre luces de quietud. En esa madrugada, Cristo, el Buen Pastor, salía procesionalmente desde la Iglesia del Santo Cristo de la Salud, a hombros de penitentes, con su cofradía de la Santa Cruz y el Santo Entierro. Eran momentos de emoción al ver al Cristo, con el telón de fondo de sus casas antiguas y nubes luminosas, desde la plaza del pueblo. Cristo, el Buen Pastor, en el frío Gólgota, acompañado de su Madre Dolorosa, el discípulo predilecto Juan y la pecadora arrepentida María Magdalena. Cristo, el Buen Pastor, en una madrugada silenciosa, con el acompañamiento de familias devotas del pueblo, de tradición de generaciones. Sin música, ni griterío de gente, sólo se camina en un Vía Crucis, donde el olor a incienso hace elevar los corazones, a la vez que me trae recuerdos de lo que había sucedido en una Jerusalén que días antes de morir aclamaba con Hosannas a su Cristo Rey.
 
Comerío en Viernes Santo era un pueblo de oraciones y recuerdos, así está grabado en mi mente. Nada alteraba el silencio casi sepulcral de un pueblo que vivía los momentos más importantes de la Pasión. Llegaba el mediodía… de la iglesia del Santo Cristo partía la procesión de una hermosa imagen de la Soledad de algún prestigioso artista. De nuevo, el impresionante silencio en el acompañamiento de un pueblo que sabe de amores para la Virgen María. La tradición hace que la imagen haga un descanso en la calle Georgetti, donde hay unos bares, puntos de confluencia del pueblo.  No sé si aún hoy día, en esa parada, la banda municipal entona canciones referentes a una vida nueva en Cristo.
 
La tarde caía y en todas las iglesias se escuchaban el Sermón de las Siete Palabras y los oficios del Viernes Santo al sonido de las matracas. Las campanas no se oirían hasta la Resurrección. En el crepúsculo de la tarde, cuando el sol caía, la Procesión Magna partía de la parroquia del Santo Cristo, con imágenes que nos van hablando del Vía Crucis que sufrió Cristo en su Ascensión al Calvario. Los Padres Dominicos administraban la parroquia y cuidaban celosamente las tradiciones que desde siglos existían en ella, como el culto a los Santos Varones San José y San Judas Tadeo, de gran fervor en los barrios, pues para los habitantes del pueblo era la parroquia, su vida, su centro neurálgico y su casa de oración.
 
El Santo Entierro recorría las calles aledañas hasta las de José Vega, Georgetti y la plaza pública. Era un día inolvidable. Se podía ver una de las más hermosas Dolorosas y un sepulcro de un color de oro, orgullo de los habitantes del pueblo.
 
Se hacía la noche y llegaba el recogimiento de lo que se había vivido y luego, la procesión del Retiro. A medianoche, la Orden de Dominicos inspiraba silencio. No había cofradías, ni velas, solamente el pueblo fundido con la Dolorosa, que al pie de la Cruz había visto expirar a su hijo. ¡Qué dolor para una madre! El Viernes Santo había terminado. Son recuerdos imperecederos de la catolicidad de un pueblo de humilde bagaje y con grandes raíces históricas de devoción y entrega.
 
Oh! Comerío, te añoro, amo tus costumbres, tus calles, tus barrios, tu gente, me haces falta, te sueño en mis días de soledad… los recuerdos de mi niñez son un tesoro escondido en lo más íntimo de mi corazón. Gracias Comerío, por dejarme nacer en tu suelo y por darme ese amor que mi corazón siente por tí. El día que el Creador me llame a su morada, Comerío, déjame descansar en tu bendita tierra. 
 
© El Jíbaro de Río Hondo

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